TPVs y Datáfonos para negocios

Un TPV sin banco te permite cobrar con tarjeta sin depender de una entidad bancaria tradicional, sin contratos complejos y, en muchos casos, sin cuota mensual fija. Por eso se ha convertido en una opción cada vez más popular entre autónomos, pequeños comercios y negocios que quieren empezar a cobrar sin asumir costes innecesarios desde el primer día.
La clave está en entender que no todos funcionan igual. Algunos cobran una comisión del tpv por operación y cero euros al mes, otros ofrecen software gratis pero el terminal se compra aparte, y otros permiten incluso aceptar pagos con el móvil sin hardware adicional. En esta guía te explicamos qué tipos existen, cuáles son los mejores y cómo contratar un TPV sin banco según tu negocio.

Un TPV sin banco es un sistema de cobro que permite aceptar pagos con tarjeta sin contratar un datáfono con una entidad bancaria tradicional. En lugar de depender de un banco, el servicio lo ofrecen proveedores independientes que simplifican el proceso: alta online, menos requisitos y, en muchos casos, sin cuota mensual fija.
A diferencia de los TPV bancarios, este tipo de solución funciona con un modelo mucho más flexible: normalmente compras el dispositivo una sola vez o incluso puedes cobrar desde el móvil, y pagas únicamente una comisión por cada operación realizada. Esto lo convierte en una opción especialmente interesante para autónomos, pequeños comercios y negocios con ingresos variables.
¿Por qué interesa para negocios y autónomos?
Hoy el mercado de los TPV sin banco está dominado por soluciones que simplifican mucho el cobro: eliminas la cuota mensual en muchos casos, contratas online y puedes empezar a cobrar en pocos días. La diferencia real suele estar en la comisión por operación, el coste inicial del dispositivo y si necesitas un terminal físico o te basta con cobrar desde el móvil.
| Proveedor | Tipo de TPV | Comisión | Precio lector | Cuota mensual | Permanencia | ||||||
| SumUp | Físico + online | 1,49 % (presencial) / 1,95 % (online) | Desde 17 € (Tap to Pay gratis) | 0 €/mes (opción Plus 19 €/mes → 0,75 %) | No | ||||||
| Square | Físico + virtual | 1,25 % + 0,05 € (presencial) | Desde 19 € + IVA | 0 €/mes | No | ||||||
| Mypos | Físico + online | 1,45 % – 1,75 % por transacción (según tarjeta) | Desde 29 € + IVA (modelos básicos) | 0 €/mes | No |
| Proveedor | Tipo de TPV | Comisión | Precio lector | Cuota mensual | Permanencia | ||||||
| SumUp | Físico + online | 1,49 % (presencial) / 1,95 % (online) | Desde 17 € (Tap to Pay gratis) | 0 €/mes (opción Plus 19 €/mes → 0,75 %) | No | ||||||
| Square | Físico + virtual | 1,25 % + 0,05 € (presencial) | Desde 19 € + IVA | 0 €/mes | No | ||||||
| Mypos | Físico + online | 1,45 % – 1,75 % por transacción (según tarjeta) | Desde 29 € + IVA (modelos básicos) | 0 €/mes | No |
SumUp es una de las opciones más conocidas para pequeños negocios y autónomos. Su modelo es claro: haces un pago único por el datáfono, no pagas coste mensual en la modalidad de pago por uso y se aplica una comisión del 1,49 % por transacción. Además, ofrece opciones como Tap to Pay, con 0 € de activación y 0 € de cuota mensual, usando solo el smartphone.

myPOS ofrece una experiencia de pago fluida y sin complicaciones, con un enfoque en soluciones de pago rápidas y seguras. El TPV de myPOS es ideal para autónomos y pymes, integrando funcionalidades de gestión de cobros y transacciones.
Square encaja muy bien si buscas una solución flexible y digital. Su propuesta en España se apoya en software TPV gratis, sin cuotas de suscripción ni costes de instalación, y una comisión de 1,25 % + 0,05 € por pago presencial. En su caso, el software no tiene coste, pero los dispositivos de pago se contratan aparte, por lo que no hablamos de un terminal gratuito como tal.
Si lo que quieres es evitar cuotas fijas y poder empezar rápido, estas tres opciones son hoy las más sólidas para la mayoría de negocios pequeños y medianos. La elección depende de si priorizas precio del terminal, comisión por cobro, software gratuito o capacidad para cobrar solo con el móvil.
El funcionamiento de un datáfono libre es muy simple y te servirá como referencia si te preguntas cómo usar un datáfono en tu negocio. Solo necesitas registrarte con tu correo electrónico, vincular el dispositivo a tu móvil mediante Bluetooth o Wi-Fi, e introducir el importe del cobro desde la aplicación; aunque siempre los pasos concretos dependerán de la terminal contratada.
Tu cliente puede pagar con tarjeta, chip o pago contactless, y el dinero se transfiere a tu cuenta en un plazo de pocos días laborables.
Si vendes por Internet, puedes optar por un TPV virtual sin banco, que permite enviar enlaces de pago o integrarlo directamente en tu página web o red social para cobrar de forma digital.
Al analizar estas soluciones, conviene tener en cuenta estas características que suelen diferenciar un TPV sin banco de uno tradicional.
Al valorar distintas opciones, te recomiendo que sigas este checklist:
No todos los negocios necesitan el mismo sistema de cobro. Por eso, antes de contratar, conviene distinguir qué tipo de TPV sin banco encaja mejor con tu forma de vender, con el volumen de operaciones y con el canal desde el que cobras.
Elegir bien aquí es clave, porque no es lo mismo un negocio que cobra en tienda física todos los días que uno que vende online o un profesional que factura a clientes desde el móvil. Cada tipo de TPV tiene sus propias comisiones, requisitos y ventajas operativas, y entenderlas evita pagar de más o quedarte corto.
Un TPV virtual sin banco es una solución diseñada para cobrar por internet sin necesidad de tener un datáfono físico. Funciona a través de una pasarela de pago que permite aceptar tarjetas desde una web, enviar enlaces de pago o incluso cobrar mediante facturas digitales.
Este tipo de TPV es especialmente útil para:
Aquí lo importante no es el dispositivo, sino otros factores como:
En la práctica, es el tipo de TPV sin banco más flexible, pero también el que más depende de la experiencia digital del negocio.
El TPV físico sin banco es el datáfono tradicional, pero contratado con un proveedor independiente en lugar de una entidad bancaria. Es la opción más habitual para negocios presenciales que necesitan cobrar con tarjeta en tienda, restaurante o punto de venta físico.
Su funcionamiento es simple:
Este modelo suele eliminar el clásico alquiler mensual de los bancos, lo que lo hace muy atractivo para:
Además, muchos de estos TPV incluyen:
La clave aquí está en comparar bien la comisión por operación, ya que es donde realmente se paga el servicio.
El TPV móvil sin banco es una evolución del datáfono tradicional. Permite cobrar directamente desde el smartphone, con o sin lector adicional, utilizando tecnologías como NFC o aplicaciones específicas del proveedor.
Este tipo de solución está creciendo mucho porque elimina barreras de entrada:
Es ideal para:
Además, opciones como Tap to Pay permiten aceptar pagos sin contacto directamente desde el teléfono, manteniendo el mismo sistema de comisiones que un TPV físico.
Eso sí, conviene tener en cuenta que depende del dispositivo móvil y de su compatibilidad, por lo que no siempre es la mejor opción para todos los negocios.
TPV sin banco en Amazon🛒
Comprar un TPV sin banco en Amazon puede parecer una forma rápida de empezar, y de hecho es posible encontrar terminales como los de SumUp dentro del marketplace. Pero aquí hay una diferencia importante: Amazon vende el dispositivo, no el servicio de cobro. Eso significa que el datáfono puede comprarse allí, pero la cuenta, las comisiones y la activación dependen siempre del proveedor real del TPV.
Contratar un TPV sin banco es mucho más sencillo que hacerlo con una entidad tradicional, pero aun así conviene seguir un proceso claro para no equivocarte en la elección. No se trata solo de contratar rápido, sino de elegir un sistema que realmente encaje con tu negocio y no te genere costes innecesarios a medio plazo.
Antes de comparar opciones, lo primero es entender cómo vas a utilizar el TPV. No es lo mismo un comercio físico que un profesional que trabaja a domicilio o un negocio que vende online.
Debes preguntarte:
Este punto es clave, porque define si necesitas un TPV físico, virtual o móvil, y evita contratar una solución que luego no se adapta a tu operativa real.
Uno de los mayores errores es fijarse solo en el precio del terminal. En un TPV sin banco, el coste real está en cómo pagas por usarlo.
Debes revisar siempre:
Por ejemplo, proveedores como SumUp o myPOS eliminan la cuota mensual y basan su modelo en pago por uso, mientras que otros pueden ofrecer software gratuito pero cobrar por el hardware o por funcionalidades avanzadas.
Aquí es donde realmente decides si un TPV es barato o caro.
Aunque los TPV sin banco son más simples, no todos son iguales. Antes de contratar, conviene revisar aspectos que muchas veces pasan desapercibidos:
Este paso es clave para evitar sorpresas, sobre todo si tu negocio empieza a crecer o maneja importes más altos.
El alta en un TPV sin banco suele ser rápida, pero requiere cierta información básica para cumplir con normativa financiera.
Normalmente te pedirán:
La ventaja es que todo el proceso suele hacerse online, sin necesidad de acudir a una oficina ni firmar contratos complejos.
Una vez elegido el proveedor, tendrás que registrarte y completar el proceso de verificación. Este paso es obligatorio y sirve para validar tu identidad y evitar fraude.
Suele incluir:
En la mayoría de casos, el proceso se completa en minutos o pocas horas, aunque algunas cuentas pueden tardar algo más en validarse si requieren revisión manual.
Aquí es donde empieza realmente la operativa.
Algunas soluciones permiten cobrar directamente con el móvil mediante tecnologías como Tap to Pay, sin necesidad de hardware adicional.
Este punto marca la diferencia en rapidez de implementación.
Antes de empezar a cobrar a clientes, es recomendable configurar bien el sistema y hacer una prueba.
Debes revisar:
Hacer una prueba de cobro te permite asegurarte de que todo funciona correctamente y evitar problemas en el primer pago real.
Una vez todo está listo, ya puedes empezar a aceptar pagos con tarjeta. A partir de aquí, lo importante es analizar cómo se comporta el TPV en tu día a día:
Muchos negocios terminan ajustando su sistema con el tiempo, combinando por ejemplo un TPV físico con pagos por enlace o móvil.