Presupuesto empresarial: cómo hacerlo, tipos, consejos y ejemplo práctico

Un presupuesto empresarial permite prever los ingresos, gastos, inversiones y necesidades de liquidez de un negocio. Aprende cómo hacerlo paso a paso, qué tipos existen, qué errores evitar y consulta un ejemplo práctico completo.
Responsable financiero elaborando un presupuesto empresarial junto a una compañera con informes económicos y ordenador.

Índice

Un presupuesto empresarial recoge los ingresos, gastos, inversiones y movimientos de caja que una empresa prevé durante un periodo. Para elaborarlo debes analizar los datos históricos, estimar las ventas, separar costes fijos y variables, incorporar impuestos e inversiones y comparar periódicamente las cifras previstas con las reales.

El presupuesto de una empresa no es un simple Excel con números: es la guía o brújula que permite anticipar hacia dónde va un negocio y cuánto margen real tiene para poder crecer, invertir o simplemente que el empresario pueda dormir tranquilo. Hacerlo bien no es opcional; es la diferencia entre reaccionar tarde a los problemas o adelantarse con decisiones inteligentes.

Equipo directivo revisando y asignando el presupuesto general de la empresa durante una reunión financiera.

Elementos que componen un presupuesto empresarial

Un presupuesto de una empresa debe reflejar de manera ordenada las principales áreas financieras del negocio. Los componentes básicos que nunca deberían faltar son:

  1. Ingresos previstos:

Aquí se incluye todo lo que se espera facturar en el periodo elegido. Lo más habitual es que provenga de la venta de productos o servicios, pero también se contemplan  ingresos financieros (intereses, dividendos) u otras fuentes extraordinarias (subvenciones, alquileres de activos, etc.).

Lo importante es que esta cifra sea realista, apoyada en datos históricos o proyecciones fundamentadas con argumentos lógicos, y no en simples deseos.

  1. Costes variables:

Son aquellos que cambian en función del volumen de ventas o producción. Por ejemplo: materias primas, suministros, comisiones a vendedores, transporte, embalaje o servicios subcontratados.

Si el negocio vende más, estos costes subirán; si se vende menos, bajarán. Por eso conviene calcularlos como un porcentaje sobre los ingresos.

  1. Costes fijos:

Son los gastos que tendrás sí o sí, independientemente de lo que vendas: alquiler de oficinas, seguros, licencias, sueldos de estructura, suministros básicos

En muchos negocios pequeños, los costes fijos representan la mayor carga. Tenerlos bien identificados te permite saber cuál es tu punto de equilibrio (cuánto tienes que vender al mes para cubrirlos).

  1. Gastos de personal:

Aunque forman parte de los costes fijos, los gastos de personal conviene tratarlos aparte porque son especialmente relevantes: nóminas, seguridad social, retenciones, formación y beneficios sociales.

Una partida mal calculada en este punto puede desequilibrar todo el presupuesto. Importante: incluir no solo el salario neto, sino el coste real de la empresa.

  1. Inversiones:

Son desembolsos que no se consumen en un único ejercicio, sino que aportan valor durante varios años: maquinaria, equipos informáticos, vehículos, software, reformas, campañas de marketing estratégicas.

Se deben incluir en el presupuesto porque afectan directamente a la liquidez, aunque después se vayan a reflejar en la contabilidad como amortizaciones.

  1. Amortizaciones y provisiones:
    • Amortizaciones: reconocen la pérdida de valor de tus activos a lo largo del tiempo (por ejemplo, la depreciación de un ordenador en 5 años).
    • Provisiones: reservas que haces para cubrir posibles riesgos (impagos de clientes, reparaciones, litigios…).
      Aunque no supongan una salida inmediata de caja, son fundamentales para calcular un resultado más ajustado a la realidad.
  1. Impuestos:

Aquí se contempla todos los tributos que afectan a la actividad:

  • Impuesto sobre Sociedades (para empresas).
  • IRPF en estimación directa (para autónomos). 
  • Otros impuestos locales o sectoriales (IAE, tasas municipales, etc.).

Incluirlos en el presupuesto evita la típica sorpresa de tener beneficios “contables” que luego se evaporan al liquidar impuestos.

  1. Resultado esperado:

Tras restar los gastos de la empresa (fijos, variables, personal, inversiones, amortizaciones e impuestos) a los ingresos, se obtiene el beneficio neto proyectado o, en caso contrario, una pérdida.

Este es el número que dirá si el negocio va por buen camino o si necesita ajustar precios, reducir costes o buscar más ventas.

Beneficio y liquidez no son lo mismo

El beneficio indica si los ingresos de la empresa son superiores a sus gastos durante un periodo. La liquidez, en cambio, refleja el dinero que la empresa tiene realmente disponible para pagar nóminas, proveedores, impuestos o préstamos.

Una empresa puede obtener beneficios y, aun así, tener problemas de liquidez. Por ejemplo, puede facturar 20.000 euros en marzo, pero no cobrar las facturas hasta mayo. Aunque la venta ya forme parte de sus ingresos, durante marzo podría no disponer de efectivo suficiente.

Por eso, el presupuesto de resultados debe complementarse con un presupuesto de tesorería que refleje cuándo se producen realmente los cobros y los pagos.

Cómo controlar las desviaciones del presupuesto

Una vez elaborado el presupuesto, es necesario comparar periódicamente las cantidades previstas con los resultados reales. Esta comparación permite detectar si la empresa está vendiendo menos de lo esperado, si algún coste se ha incrementado o si una inversión está superando el límite establecido.

PartidaPresupuestadoResultado realDesviaciónDesviación %
Ventas12.000 €10.800 €−1.200 €−10 %
Gastos de personal4.100 €4.250 €+150 €+3,7 %
Marketing800 €1.050 €+250 €+31,3 %
Otros gastos1.500 €1.400 €−100 €−6,7 %
Resultado mensual2.500 €1.700 €−800 €−32 %

La desviación puede calcularse con las siguientes fórmulas:

Desviación = resultado real − cantidad presupuestada

Desviación porcentual = desviación ÷ cantidad presupuestada × 100

La interpretación dependerá de la partida analizada. En las ventas, una desviación negativa indica que se ha ingresado menos de lo previsto. En los gastos, una desviación positiva significa que se ha gastado más de lo presupuestado.

No obstante, una desviación no debe considerarse automáticamente positiva o negativa. Por ejemplo, superar el presupuesto de marketing puede estar justificado si esa inversión ha generado más clientes o ventas. Lo importante es analizar la causa y su impacto sobre el resultado.

Cómo saber si un presupuesto de tesorería está bien hecho

Un presupuesto de tesorería está bien elaborado cuando permite saber, de forma sencilla, cuánto dinero tendrá disponible la empresa en cada momento y si podrá afrontar sus pagos sin problemas.

Para comprobarlo, es importante revisar los siguientes puntos:

  • El saldo inicial es correcto: debe coincidir con el dinero que realmente hay disponible en las cuentas bancarias y en caja al comenzar el periodo.
  • Incluye todos los cobros previstos: ventas al contado, facturas pendientes, subvenciones, préstamos, aportaciones de socios u otras entradas de dinero.
  • Recoge todos los pagos: proveedores, nóminas, Seguridad Social, alquileres, suministros, impuestos, cuotas de préstamos, inversiones y cualquier otro gasto previsto.
  • Utiliza fechas reales de cobro y pago: no debe reflejarse una factura cuando se emite, sino en el momento en que se espera cobrarla o pagarla. Si un cliente paga a 60 días, ese dinero debe aparecer dos meses después.
  • Tiene en cuenta los impuestos: las liquidaciones de IVA, retenciones, pagos fraccionados y otros impuestos pueden provocar salidas importantes de dinero en determinados meses.
  • Está dividido por meses o semanas: cuanto más ajustado sea el periodo, más fácil será detectar momentos con falta de liquidez.
  • El saldo final está correctamente calculado: debe obtenerse sumando al saldo inicial todos los cobros previstos y restando todos los pagos.

Saldo final de tesorería = saldo inicial + cobros previstos − pagos previstos

Por ejemplo, si una empresa comienza el mes con 5.000 euros, espera cobrar 12.000 euros y debe realizar pagos por 14.000 euros, terminará el periodo con un saldo previsto de 3.000 euros.

Reunión de gestión financiera y planificación estratégica empresarial

Herramientas para elaborar y controlar el presupuesto de tesorería

No es necesario disponer de un gran departamento financiero para preparar un presupuesto de tesorería. La herramienta adecuada dependerá del tamaño de la empresa, el número de movimientos y el nivel de automatización que necesite.

Excel o Google Sheets

Son una buena opción para autónomos y pequeños negocios con pocos movimientos. Permiten crear una previsión mensual de cobros, pagos y saldos, trabajar con diferentes escenarios y adaptar las categorías a cada actividad.

Una hoja de tesorería debería incluir, como mínimo:

  • Saldo inicial de cada mes.
  • Cobros previstos por cliente.
  • Pagos a proveedores.
  • Nóminas y Seguridad Social.
  • Impuestos.
  • Alquileres y suministros.
  • Cuotas de préstamos.
  • Inversiones.
  • Saldo final previsto.
  • Diferencia entre previsión y resultado real.

Su principal ventaja es la flexibilidad. Como inconveniente, requieren introducir y actualizar manualmente la información, lo que aumenta el riesgo de errores cuando existen muchos movimientos.

Plantillas automatizadas

Las plantillas con fórmulas permiten empezar con una estructura ya creada. Algunas incluyen escenarios optimistas y pesimistas, gráficos de evolución, alertas de saldo negativo y cálculos automáticos de desviaciones.

Antes de utilizar una plantilla conviene comprobar que permita modificar categorías, plazos de cobro, impuestos y fechas de pago. Una plantilla demasiado genérica puede ocultar necesidades específicas del negocio.

Programas de facturación y contabilidad

Los programas de facturación y contabilidad permiten utilizar las facturas emitidas y recibidas como base para estimar futuros cobros y pagos.

Pueden ser especialmente útiles para:

  • Controlar las facturas pendientes de cobro.
  • Identificar pagos próximos.
  • Consultar vencimientos.
  • Clasificar ingresos y gastos.
  • Preparar previsiones fiscales.
  • Comparar la facturación con el presupuesto.

Soluciones como Holded, Anfix, Sage o a3 pueden resultar útiles dependiendo del tamaño de la empresa y de las funciones que necesite. Antes de elegir una, debe comprobarse si permite trabajar con previsiones de caja y no únicamente registrar movimientos ya realizados.

Programas específicos de tesorería

Las herramientas especializadas en tesorería se centran en anticipar la posición de caja. Normalmente permiten introducir vencimientos, crear diferentes escenarios, consolidar varias cuentas bancarias y detectar futuros déficits de liquidez.

Son especialmente interesantes para empresas que:

  • Trabajan con numerosos clientes y proveedores.
  • Tienen cobros o pagos aplazados.
  • Gestionan varias cuentas bancarias.
  • Necesitan actualizar las previsiones frecuentemente.
  • Quieren anticipar necesidades de financiación.

Sistemas ERP

Un ERP integra en una misma plataforma las ventas, compras, facturación, inventario, contabilidad, personal y tesorería.

Resulta útil para empresas con varios departamentos, ya que evita que cada área trabaje con archivos independientes. Por ejemplo, una nueva venta puede actualizar la previsión de cobros, mientras que una orden de compra puede incorporarse automáticamente a los pagos previstos.

Su implantación suele requerir más tiempo y recursos que una hoja de cálculo, por lo que debe valorarse si el volumen y la complejidad del negocio justifican la inversión.

Paso a paso: cómo hacer un presupuesto empresarial

El presupuesto no nace de la improvisación: requiere un método. Se debe pensar en él como un puzzle donde cada pieza —ventas, gastos, inversiones, impuestos— debe encajar para dar una visión completa del año. La secuencia lógica es:

  1. Definir el periodo:

Lo más habitual es trabajar con un presupuesto anual, pero dividirlo en meses o trimestres para un mayor control. Por ejemplo, un comercio minorista puede prever un pico de ventas en diciembre y caídas en agosto.

  1. Recoger información histórica:

Antes de proyectar el futuro, revisar el pasado: ventas, gastos, estacionalidad, inversiones realizadas. Si es el primer año y no hay histórico, utilizar referencias del sector o de negocios similares.

  1. Estimar ingresos realistas:

Aquí está la tentación: ser demasiado optimista. Evitarlo es lo aconsejable. Lo recomendable es trabajar con tres escenarios: realista, optimista y pesimista.

Ejemplo: si el año pasado se facturó 100.000 €, este año se podría proyectar 105.000 € como realista (+5 %), 120.000 € cómo optimista (+20 %) y 95.000 € como pesimista (-5 %).

  1. Detallar los costes fijos y variables:

Identificar los costes fijos (alquiler, sueldos, suministros) y variables (materias primas, transporte, comisiones).

Un error común es olvidar gastos indirectos como seguros, licencias o comisiones bancarias. Se deben incluir siempre.

  1. Incluir inversiones previstas:

Si se van a renovar equipos, lanzar una campaña de marketing a gran escala o abrir un nuevo local, incorpórarlo al presupuesto. No hacerlo puede dar la falsa impresión de que el beneficio será mayor del que realmente se tendrá.

  1. Calcular el flujo de caja esperado:

Tener beneficios en papel no significa tener dinero en caja. El presupuesto de tesorería dirá si se podrá pagar nóminas y proveedores en cada momento.

Ejemplo: Se factura 20.000 € en marzo, pero los clientes pagan a 60 días; en ese mes no habría liquidez inmediata, aunque hubiera ventas.

  1. Establecer márgenes de seguridad:

Añadir un colchón de entre un 5% y un 10% para imprevistos (reparaciones, retrasos en cobros, subida de precios de materias primas) algo que se puede incluir en la previsión de tesorería para tener esa tranquilidad en las finanzas de la empresa.

  1. Revisar y ajustar:

El presupuesto no es un documento estático: debe revisarse cada cierto tiempo (trimestralmente es lo ideal). Los cambios en el mercado, en la legislación fiscal o en los precios de los proveedores pueden obligar a adaptarlo.

Buenas prácticas y errores comunes

Buenas prácticas

  • Involucrar a las áreas clave de la empresa en la elaboración.
  • Ser conservador en ingresos y realista en gastos.
  • Trabajar con varios escenarios: optimista, realista y pesimista.
  • Asegurarse que los números están alineados con la estrategia empresarial.

Errores comunes

  • Copiar el presupuesto del año anterior sin revisarlo.
  • No contemplar imprevistos ni provisiones.
  • Inflar ingresos o subestimar costes.
  • Confundir presupuesto con contabilidad: uno es previsión, el otro es registro.

Ejemplo práctico de presupuesto empresarial

Supongamos que una pequeña empresa de consultoría tecnológica quiere preparar su presupuesto para el próximo año. Sus socios necesitan saber cuánto beneficio pueden obtener, si dispondrán de liquidez suficiente y si podrán contratar a una nueva persona.

Para realizar el cálculo se diferenciarán correctamente los gastos del ejercicio, las inversiones y las salidas de tesorería.

1. Ingresos previstos

La empresa estima una facturación media mensual de 12.000 euros:

  • Facturación mensual prevista: 12.000 €
  • Facturación anual prevista: 144.000 €

La previsión se basa en los contratos ya firmados, la facturación del ejercicio anterior y una estimación prudente de nuevos proyectos.

Total de ingresos previstos: 144.000 €

2. Costes variables

Son los gastos que aumentan o disminuyen dependiendo del volumen de trabajo de la empresa:

  • Licencias de software vinculadas a proyectos: 4.000 €
  • Subcontratación de profesionales freelance: 6.000 €
  • Transporte, viajes y dietas: 3.000 €

Total de costes variables: 13.000 €

3. Costes fijos

Son los gastos necesarios para mantener la actividad, independientemente de la cantidad de proyectos realizados:

  • Alquiler de la oficina: 18.000 €
  • Electricidad, internet y teléfono: 3.600 €
  • Seguros y cuotas profesionales: 2.400 €
  • Asesoría, gestoría y mantenimiento web: 4.800 €

Total de costes fijos: 28.800 €

4. Gastos de personal

La empresa cuenta actualmente con dos empleados:

  • Salarios brutos: 36.000 €
  • Seguridad Social a cargo de la empresa: 10.800 €
  • Formación y beneficios sociales: 2.400 €

Total de gastos de personal: 49.200 €

5. Gastos de marketing

La empresa quiere realizar durante el año una campaña de captación de clientes, mejorar sus contenidos y reforzar su presencia digital:

Total de gastos de marketing: 5.000 €

En este ejemplo, la campaña se considera un gasto del ejercicio y no una inversión, ya que se consume durante el propio periodo presupuestado.

6. EBITDA previsto

Antes de tener en cuenta amortizaciones, provisiones, intereses e impuestos, el resultado operativo sería el siguiente:

PartidaImporte
Ingresos previstos144.000 €
Costes variables−13.000 €
Costes fijos−28.800 €
Gastos de personal−49.200 €
Gastos de marketing−5.000 €
EBITDA previsto48.000 €

El EBITDA permite observar cuánto genera el negocio mediante su actividad habitual antes de contabilizar amortizaciones, provisiones, intereses e impuestos.

7. Inversiones, amortizaciones y provisiones

La empresa también tiene previsto adquirir nuevos equipos informáticos por valor de 4.000 euros.

Esta compra afecta inmediatamente a la tesorería, porque supone una salida de dinero. Sin embargo, no se resta íntegramente para calcular el beneficio del año. El coste se distribuye entre los ejercicios durante los que se espera utilizar el equipo.

Para simplificar el ejemplo, se estima una vida útil de cuatro años:

  • Compra de equipos informáticos: 4.000 €
  • Amortización anual de los nuevos equipos: 1.000 €
  • Amortización de equipos adquiridos en años anteriores: 2.500 €
  • Provisión estimada para posibles impagos: 1.500 €

Total de amortizaciones y provisiones: 5.000 €

Las amortizaciones deben calcularse de manera sistemática en función de la vida útil y del valor residual estimado de los activos.

8. Beneficio antes de impuestos

PartidaImporte
EBITDA previsto48.000 €
Amortizaciones y provisiones−5.000 €
Beneficio antes de impuestos43.000 €

En este ejemplo no se han incluido gastos financieros porque se supone que la empresa no tiene préstamos ni líneas de crédito pendientes. Si los tuviera, los intereses deberían restarse antes de calcular el beneficio antes de impuestos.

9. Impuesto sobre Sociedades estimado

Supondremos que la empresa tuvo en el ejercicio anterior una cifra de negocios inferior a un millón de euros y que cumple las condiciones para tributar como microempresa.

Para los periodos impositivos iniciados en 2026, las microempresas aplican un tipo del 19 % sobre los primeros 50.000 euros de base imponible y del 21 % sobre la cantidad restante.

Como el beneficio antes de impuestos del ejemplo es de 43.000 euros:

  • Beneficio antes de impuestos: 43.000 €
  • Impuesto estimado del 19 %: 8.170 €

Beneficio neto previsto: 34.830 €

Se trata de una estimación simplificada. La base imponible fiscal puede ser distinta del resultado contable debido a deducciones, gastos no deducibles, compensación de pérdidas anteriores u otros ajustes fiscales.

10. Impacto aproximado sobre la tesorería

Para calcular la liquidez no basta con observar el beneficio neto. También hay que tener en cuenta los gastos que no han supuesto un pago y las inversiones que sí han generado una salida de dinero:

ConceptoImpacto
Beneficio neto previsto34.830 €
Amortizaciones y provisiones sin salida inmediata de caja+5.000 €
Compra de equipos informáticos−4.000 €
Generación de caja aproximada35.830 €

Esta cifra todavía podría variar por los plazos de cobro de los clientes, los pagos a proveedores, el IVA, las cuotas de los préstamos o el momento en que se paguen los impuestos.

Por ejemplo, la empresa puede haber facturado 12.000 euros durante un mes, pero no disponer todavía de ese dinero si sus clientes pagan a 60 días.

Preguntas frecuentes sobre presupuestos empresariales

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