Tarjetas corporativas: qué son, cómo usarlas y mejores opciones 2026

Una guía completa para entender cómo funcionan las tarjetas corporativas, cómo ayudan a controlar el gasto y mejorar la tesorería de tu negocio, y qué soluciones destacan hoy para autónomos, pymes y empresas en crecimiento.
Tarjetas corporativas para empresas: control de gastos y pagos profesionales

Las tarjetas corporativas han dejado de ser solo un medio de pago para convertirse en una herramienta clave de control financiero en las empresas. En un contexto donde cada vez más equipos trabajan en remoto, crecen los gastos operativos y se multiplican las suscripciones digitales, muchas compañías pierden visibilidad sobre en qué se gasta el dinero y quién lo autoriza.


Las tarjetas corporativas ayudan a resolver este problema al centralizar los pagos, separar claramente las finanzas personales de las empresariales y automatizar gran parte de la conciliación contable. Bien utilizadas, no solo reducen errores y cargas administrativas, sino que permiten tomar mejores decisiones sobre costes, presupuestos y tesorería en tiempo real.

Tarjetas corporativas para pagos empresariales desde el móvil
  • Las tarjetas corporativas permiten controlar gastos en tiempo real y evitar mezclar finanzas personales y empresariales.
  • Facilitan la conciliación contable al registrar y categorizar automáticamente cada pago.
  • Permiten establecer límites y políticas de gasto por empleado, equipo o proyecto.
  • Son especialmente útiles para empresas con equipos distribuidos, viajes frecuentes o alto volumen de gastos operativos.

¿Qué es una tarjeta corporativa?

Una tarjeta corporativa o tarjeta empresarial es un medio de pago emitido a nombre de una empresa o autónomo. Puede ser física o virtual, y se vincula a una cuenta o saldo corporativo. Su principal ventaja es permitir que los empleados realicen gastos de trabajo sin usar dinero personal, manteniendo un control financiero claro y preciso.

Las tarjetas de crédito corporativas suelen incluir herramientas de control como límites de gasto, categorías personalizadas o reportes automáticos, lo que simplifica la contabilidad y la conciliación bancaria. Además, muchas integran funciones de gestión de presupuestos y gastos con software como Holded, Sage o QuickBooks.

Ejemplos prácticos de tarjetas corporativas

Más allá de la teoría, resulta útil ver cómo se materializan estas ideas en soluciones reales que ya utilizan empresas y autónomos. A continuación te muestro tres ejemplos representativos de tarjetas corporativas y en qué situaciones suelen aportar más valor según el tipo de negocio y su forma de trabajar.

Tarjeta corporativa de Vivid Business: banca empresarial con cashback y control de tesorería

Vivid Business combina cuenta de empresa con tarjetas corporativas físicas y virtuales gratuitas, sin límites en número de IBAN y con interés sobre saldo positivo, lo que puede dar un retorno adicional a la tesorería de la empresa. Además, ofrece cashback en compras, gestión de tarjetas sin comisiones y atención 24/7.

tarjeta del banco vivd money de color morado que ofrecen para empresas

Con la tarjeta corporativa de Wallester Business control detallado y trazabilidad avanzada

Tarjeta corporativa Visa para empresas con control de gastos y pagos profesionales

Wallester Business pone el foco en gestión de gastos y control granular. Permite emitir tarjetas Visa físicas y virtuales con límites personalizados, gestionar cuentas corporativas en múltiples divisas y consolidar transacciones en un panel intuitivo. Las funciones avanzadas de exportación de extractos, integración con sistemas contables y ajustes de permisos por proyecto o equipo mejoran la visibilidad financiera y ayudan a mantener bajo control los costes operativos.

Tarjeta corporativa Revolut Business: gestión multidivisa y pagos internacionales

Revolut Business es una solución orientada a empresas con operaciones internacionales o que manejan varias divisas. Su plataforma permite emitir tarjetas corporativas para gastos, gestionar cuentas en diferentes monedas y aprovechar tipos de cambio competitivos, lo que reduce costes en pagos transfronterizos y simplifica la tesorería global.

tarjeta corporativa Revolut Business para gestión de gastos empresariales

Cómo usar una tarjeta corporativa

Usar correctamente una tarjeta corporativa implica combinar reglas claras, control centralizado y herramientas que automaticen el registro de las transacciones y de todos los gastos que realicen los empleados.

  1. En primer lugar, la empresa emite las tarjetas (débito, crédito o prepago) y las asigna a empleados, equipos o proyectos concretos desde una plataforma de administración. Normalmente, esta gestión recae en el responsable financiero o administrador, que define las políticas de uso antes de que las tarjetas entren en funcionamiento.
  2. El siguiente paso es establecer límites y criterios de gasto: topes diarios o mensuales, divisas permitidas, categorías de gasto autorizadas e incluso comercios habilitados. Estas reglas evitan usos indebidos y reducen el riesgo de gastos fuera de control.
  3. Cuando un empleado realiza una compra, debe registrar el gasto desde su móvil y adjuntar el justificante o factura correspondiente. Si un pago intenta ejecutarse fuera de las políticas establecidas, la operación puede bloquearse automáticamente o quedar marcada para revisión, permitiendo al responsable financiero validarla o rechazarla.
  4. Toda la información se sincroniza en tiempo real con el sistema de gestión o contabilidad de la empresa, lo que facilita la conciliación bancaria y reduce el trabajo manual. Cada movimiento queda correctamente categorizado y asociado a un centro de coste, proyecto o departamento.

En la práctica, usar una tarjeta corporativa de esta forma permite una gestión más automatizada y trazable del gasto empresarial, minimiza errores, agiliza auditorías internas y ofrece una visión más clara y actualizada de las finanzas del negocio.

Uso de tarjetas corporativas para la gestión de gastos de empresa

Tipos de tarjetas corporativas

No todas las tarjetas corporativas funcionan igual ni sirven para los mismos objetivos. Elegir el tipo adecuado depende del nivel de control que necesite la empresa, su volumen de gastos y su política financiera. A continuación, se detallan las principales modalidades y en qué casos suelen encajar mejor.

Tarjeta de débito corporativa

La tarjeta de débito corporativa está directamente vinculada al saldo de la cuenta de la empresa, por lo que los gastos se cargan al instante en el balance. Esto la convierte en una opción adecuada para negocios que buscan un control estricto del gasto diario y quieren evitar cualquier riesgo de endeudamiento.

Suele ser especialmente útil para pagos operativos recurrentes, compras de suministros o gastos de equipo, ya que impide gastar más de lo disponible y facilita la conciliación bancaria en tiempo real.

Tarjeta de crédito corporativa

La tarjeta de crédito corporativa ofrece un límite de crédito mensual asociado a la empresa, lo que permite financiar temporalmente ciertos gastos y pagarlos en un único cargo al final del periodo acordado.

Es una opción habitual en compañías con alto volumen de pagos, compras periódicas o gastos variables (viajes, proveedores, servicios profesionales), ya que mejora la gestión de tesorería y permite concentrar pagos en un solo momento del mes.

Tarjeta prepago empresarial

La tarjeta prepago corporativa funciona con un presupuesto previamente cargado y asignado a un empleado, equipo o proyecto concreto. Solo se puede gastar el saldo disponible, lo que la convierte en una herramienta muy eficaz para controlar costes por áreas o iniciativas específicas.

Suele emplearse en equipos comerciales, campañas de marketing, proyectos temporales o departamentos con presupuestos cerrados, ya que limita el riesgo de desviaciones y facilita el seguimiento del gasto por partidas.

Tarjeta virtual corporativa

La tarjeta virtual corporativa existe únicamente en formato digital y está pensada para pagos online, suscripciones y servicios digitales. No tiene soporte físico, pero ofrece la misma funcionalidad de control y trazabilidad que una tarjeta tradicional.

Es especialmente útil para empresas digitales, startups o negocios con múltiples herramientas SaaS, ya que permite crear tarjetas específicas para cada proveedor, reducir riesgos de fraude y cancelar o modificar pagos con facilidad.

Mejores opciones de tarjetas corporativas en 2026

Una vez claros los tipos de tarjetas corporativas, esta es una comparativa orientativa de algunas de las opciones más relevantes en 2026 para distintos perfiles de empresa.

Revolut BusinessLa mejor opción para trabajar con varias divisasAgencias, e-commerce, exportadoresSí / SíSí (fuerte)No
Vivid BusinessTarjetas ilimitadas + recompensasEquipos en crecimientoSí / SíSí (según plan)
Wallester BusinessMuchas tarjetas a bajo coste, control por categoríasEmpresas con muchos empleados o suscripcionesSí / SíSí (según plan)No
FinomCuenta + tarjetas + facturación + cashbackAutónomos y pymes que quieren todo en un solo sitioSí / Sí
QontoCuenta de empresa fácil de usar + buen soportePymes que quieren simplicidadSí / SíSí (según plan)No

Cómo elegir la mejor tarjeta corporativa

Elegir una tarjeta corporativa no es solo comparar precios o funcionalidades aisladas. La decisión debería responder a cómo funciona tu empresa, cuántas personas gestionan gastos y qué nivel de control financiero necesitas. A continuación, los criterios clave a tener en cuenta.

Modelo de tarjeta (débito, prepago o crédito)

El tipo de tarjeta condiciona directamente el nivel de control y el riesgo financiero de la empresa. Las tarjetas de débito priorizan control y disciplina de gasto, las prepago son útiles para presupuestos cerrados y las de crédito aportan flexibilidad de tesorería cuando hay picos de pagos o compras periódicas.

Volumen de tarjetas necesarias

No es lo mismo una empresa con dos empleados que una con equipos distribuidos o departamentos diferenciados. Conviene estimar cuántas tarjetas necesitarás en los próximos 6–12 meses para evitar cambiar de proveedor o estructura de control a medio plazo.

Uso de divisas y tipo de cambio

Si operas con proveedores internacionales o equipos en distintos países, el coste del cambio de divisa puede marcar una gran diferencia en tu gasto total. Algunas tarjetas ofrecen mejores condiciones de conversión y menor comisión en pagos en moneda extranjera.

Programas de recompensas o cashback

El cashback o las recompensas pueden suponer un ahorro relevante si tu empresa mueve un volumen alto de gasto con tarjeta. No es decisivo para todas las empresas, pero sí para negocios con pagos recurrentes significativos.

Integraciones con contabilidad y ERP

La capacidad de conectar las tarjetas con tu software contable o de gestión reduce trabajo manual y errores. Una buena integración facilita la conciliación bancaria y el control del gasto por centros de coste o proyectos.

Soporte y atención al cliente

Si tu equipo es internacional o trabaja en distintos husos horarios, es clave contar con soporte en varios idiomas y tiempos de respuesta razonables. Un buen servicio de atención puede ahorrarte problemas operativos cuando hay bloqueos, incidencias o disputas.

Wallester 🌟 : la alternativa que está ganando terreno en tarjetas corporativas

Wallester Business está pensada para equipos que quieren gastar con libertad… pero con control real. Te ahorra fricciones, centraliza todo y convierte la gestión de tarjetas en algo realmente fácil.

  • Emisión inmediata de tarjetas físicas y virtuales (empiezas a operar hoy, no la semana que viene)
  • Límites inteligentes por persona, equipo o proyecto, para evitar sobresaltos de presupuesto
  • Visibilidad total en tiempo real de cada pago y quién lo ha hecho
  • Datos listos para contabilidad, sin perder horas conciliando tickets y movimientos
Cuenta Wallester logo
1/6
Este número es indicativo del riesgo del producto, siendo 1/6 indicativo de menor riesgo y 6/6 de mayor riesgo.
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Cuenta Wallester
  • Gratuita de Base
  • La plataforma ofrece usuarios ilimitados sin coste adicional
  • Las empresas obtienen control de gastos en tiempo real y pueden establecer límites de gasto personalizados

Buenas prácticas al usar tarjetas corporativas

Usar correctamente una tarjeta corporativa es clave para evitar errores y mantener el control financiero. Algunas recomendaciones:

  • Asigna una tarjeta por equipo o proyecto.
  • Define límites y horarios de uso.
  • Exige la justificación de cada gasto con foto del ticket.
  • Usa tarjetas virtuales para suscripciones y servicios digitales.
  • Conecta tus tarjetas a tu software contable para ahorrar tiempo.

Además, usar tarjetas corporativas también mejora de forma directa la tesorería de la empresa, porque te permite saber en todo momento cuánto dinero tienes realmente disponible para operar. Cada gasto se registra al instante y queda asociado a una categoría o a un usuario, lo que hace mucho más fácil calcular la tesorería diaria: tomas el saldo actual y le restas los pagos realizados, los gastos recurrentes que ya están comprometidos y cualquier suscripción o servicio pendiente de cobro.

Con esta información puedes ver tu tesorería “real” y no solo el dinero que aparece en la cuenta. Esto también te ayuda a controlar mejor el flujo de caja, ya que puedes anticipar picos de gasto, prever cuándo tendrás menos liquidez y tomar decisiones más rápidas si necesitas ajustar límites de tarjetas o reorganizar pagos.

Estas prácticas permiten tener una gestión presupuestaria y contable más eficiente, con datos actualizados en tiempo real.

Errores comunes al usar tarjetas corporativas

Aunque las tarjetas corporativas facilitan mucho la gestión del gasto, su mal uso puede generar problemas de control financiero, conflictos internos y más carga administrativa. Estos son los errores más habituales que conviene evitar:

  • Usar una sola tarjeta para todo el equipo, lo que dificulta saber quién ha gastado qué y complica la conciliación.
  • No definir límites ni políticas de uso claras, dejando margen a gastos innecesarios o fuera de presupuesto.
  • Retrasar la justificación de gastos y tickets, generando cuellos de botella contables y pérdida de información.
  • No revisar condiciones de cambio de divisa o comisiones de cajeros, lo que puede encarecer mucho los gastos internacionales.
  • No conectar las tarjetas con el software contable, obligando a procesos manuales y aumentando el riesgo de errores.
Tarjetas corporativas para pagos empresariales y control de gastos

Evitar estos fallos y establecer reglas claras desde el inicio permite aprovechar todo el potencial de las tarjetas corporativas sin perder control sobre la tesorería.

Saca el máximo partido a tu negocio con las tarjetas corporativas

Las tarjetas corporativas no son solo un medio de pago, sino una herramienta de gestión financiera cuando se utilizan con reglas claras y buenos procesos internos. Elegir el tipo adecuado, definir políticas de uso, apoyarse en software de control de gastos y evitar errores habituales permite ganar visibilidad sobre la tesorería y reducir carga administrativa.

En definitiva, bien implantadas, ayudan a profesionalizar la gestión del gasto y a tomar decisiones financieras más informadas y eficientes.

Preguntas Frecuentes sobre tarjetas corporativas

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